viernes, 12 de diciembre de 2008

I VITELLONI



Está proliferando una nueva especie que amenaza con devorar la civilización con su presencia y prolífica reproducción. Cada vez, en más partes del globo, ocupan nuevos nichos donde el desarrollo de los individuos es más que óptimo y propician la dispersión hacia la dominación de todo el planeta. Están en la administración, las fuerzas armadas, la enseñanza, la política, los consejos de administración, las corporaciones, la sanidad y cualquier estamento que se te pueda pasar por la cabeza. Esa especie “especial”, esa nueva genética, ese filum desgajado de los demás es conocido (aunque casi nunca reconocido) como….el INUTIL.

Los inútiles están por todas partes. Es increíble cómo han podido instalarse en todos y cada uno de los puestos de poder. En todos los estamentos y cargos siempre encontramos algún espécimen. Jefes de sección que no saben hacer la “O” con un canuto (y, parece que se han fumado uno) y creen que su cerebro es algo privilegiado, que sus ideas son morrocotudas y que tus sugerencias son como excrecencias surgidas del fondo de una letrina pública solo porque tienen en el pecho del jersey (horrible, por cierto) una pequeña plaquita con su nombre. Encargados con halitosis que, entre leer el marca, tomar la copita de coñac, comentar con gran jolgorio los comentarios matinales de Federico Vomito Losantos o Pedro Jexuperancia Ramírez a la par que asiente con los nudillos, ya tienen cumplida la jornada laboral. O, lo que es peor, directivos que creen que saben aunque no saben y, siempre de buen rollo, delegan en todos y cada uno de los que se encuentran a su alrededor, pensando que sus excelentes capacidades son imprescindibles para el buen funcionamiento del equipo sin notar que charlar con los colegas por teléfono, dar constantemente vueltas con angustia y estrés o apilar montañas de papeles inútiles, no son mecanismos efectivos para que sus obligaciones se realicen por arte de magia (esta variedad nunca nota que el resto de los individuos de su alrededor esconden sus pequeños muñecos de vudú cada vez que entran en la habitación).

Uno de los paradigmas de nuestro país, Gran Hermano, es un ejemplo de la introducción de esta especie en nuestra sociedad. Una serie variable de seres ineptos, obtusos, incapaces, lerdos, iletrados y toda la serie de epítetos que podáis imaginar, pagados para hacer lo que mejor saben hacer- ¡¡¡nada!!! - convertidos en animales de un zoológico virtual y, lo que es peor, observados con curiosidad por un número enorme de otros seres afines que, frente a la pantalla, se sienten identificados con estos palurdos. Y, el remate, es que un ingente número de ellos se presentan a los castings. El futuro da miedo. Encima, se reproducen…..¡¡¡horror!!!

Recomendar la excelente película “Los Inútiles” de Federico Fellini para obtener una panorámica lúcida del tema. Ahh!! Es en blanco y negro y rodada en 1953, no asustarse.

Nada más por hoy. El Hombre Verde continuará diciendo chorradas por aquí sin orden ni concierto. Es tan gratificante hacer cosas inútiles.

2 comentarios:

clubdelectorespedroreyesdelosboliches dijo...

Muy buenas, Sr. Hombre Verde, parece que los jefes no son de su agrado, no será que a usted en realidad le gustaria mandar y no que le manden?
digo yo, que a veces, nos quejamos de lo que adolecemos.
Por otra parte, todo cae por su peso, leyes de gravedad a parte, las cosas se van a su sitio solitas, a cada cerdo le llega su San Martín...
Como ve le he dado una de cal y otra de arena, no quisiera yo ser invadida por un ejercito de marcianitos, quita, quita...
Un saludonte
Rayo X

Anónimo dijo...

A ti te voy a joder, marica barato